Si tu vela no desprende el aroma que esperabas al encenderla, puede deberse a varios factores relacionados con la elaboración y el uso. A continuación, te compartimos los errores más comunes:
- Exceso de fragancia: añadir más del porcentaje recomendado (6%–8%) no intensifica el aroma, sino que puede afectar la combustión.
- Temperatura inadecuada al aplicar la fragancia: si la fragancia se incorpora a la cera a una temperatura muy baja, no se fija correctamente
- No medir la fragancia correctamente: usar gotas en lugar de pesar la fragancia en gramos o en onzas, genera errores y poca precisión.
- Pabilo inadecuado: un pabilo muy pequeño o grande altera la combustión y limita la liberación del aroma.
- No encender la vela el tiempo suficiente: si se apaga muy rápido, no alcanza a crear una “piscina de cera” que es la que libera la fragancia.
- Velas muy pequeñas: mientras más pequeña es la vela, menor será la percepción olfativa.
- Encender la vela en espacios abiertos: los aromas se dispersan demasiado rápido y no se concentran.
- Velas en moldes: suelen tener menor potencia olfativa comparadas con las velas en contenedor, ya que la cera está más expuesta y se evapora diferente.
Para disfrutar al máximo el aroma de tus velas, asegúrate de usar la cantidad correcta de fragancia, trabajar con las temperaturas adecuadas, elegir un buen pabilo y encenderlas en el espacio correcto. Pequeños detalles marcan una gran diferencia en la experiencia sensorial.

